MÜNICH



Los patos de Baviera son más blancos,

sin aire los insectos.

Buscando el error de esta ciudad
distinguimos la mancha:
en el centro de Munich
un niño intenta nacer entre la gente
pero nadie lo ve.

Sobre una cama de hospital
su color, claudica.
También el de esos patos
que hace instantes
nadaban blancos en el parque.

En la laguna
un reflejo pecador
dicta el designio
de los recién venidos:
nacemos del desequilibrio
moriremos
equilibristas.

María Casiraghi. Décima Luna. Alción, 2011.










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